Hablamos.
Decimos, somos
seres humanos. Señalamos. Ese
hombre, esa mujer, ahí, con nombre
habla sangre hueso carne,
piensa y siente, no sólo de molécula
adentro, arriba también, donde ni medida
ni peso pesan, y ésos, decimos,
son los seres humanos, no
porque tengan bienes o, menos aún,
el poder, supuesto, del falo, sino
por su manumitirse en el darse del uno al otro
sin que tenga aquí, el género, hogar.
Hay en ello algo de la deflagración de un meteoro
que entra en la atmósfera única del cuerpo:
lo atraviesa lo otro de un infinito haber.
seres humanos. Señalamos. Ese
hombre, esa mujer, ahí, con nombre
habla sangre hueso carne,
piensa y siente, no sólo de molécula
adentro, arriba también, donde ni medida
ni peso pesan, y ésos, decimos,
son los seres humanos, no
porque tengan bienes o, menos aún,
el poder, supuesto, del falo, sino
por su manumitirse en el darse del uno al otro
sin que tenga aquí, el género, hogar.
Hay en ello algo de la deflagración de un meteoro
que entra en la atmósfera única del cuerpo:
lo atraviesa lo otro de un infinito haber.
Delicat tension, Wassily Kandinsky
Bon dia, voldria contactar amb en Manuel Ballester per demanar-li autorització per reproduir, en una edició que preparo, una breu traducció poètica seva, que he trobat en un dels seus blogs. ¿Em podria escriure a ? Gràcies.
ReplyDeleteMiquel.Edo@uab.cat
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