Thursday, December 26, 2024

Agujeros del ser

 

(En la Fundació Tàpies de Barcelona el visitante se encuentra con una obra consistente en un gran calcetín ―3 metros, pero pensada para 19 metros en su momento, que polémicas de ignorancia dejaron pasar― agujereado y sucio, representativo de su aprecio por lo a ras de suelo ―además de matérico se ha dicho, menudo palabro―, aunque con poca aparente referencia al informalismo del que se le considera esencial parte, especie de mezcla de mística propia y universalidad dada, que denota el conjunto de su obra.)

 

 

Vienen con nosotros de fábrica, dos
pábilos irisados que nos permiten revolotear
y ver. ¿Qué vemos? Lo bello a veces
no lo es. Lo monstruoso, en ocasiones
―Goya o Celine―, nos aniquila
de dinamitante o hermosísimo horror.
Hay en cada ser humano lastres cuyo peso
a veces los deviene plomo: ven,
pero no miran, acólitos de una invidencia mortal,
supervivientes de lo que, inmediato,
se abaja a oxígeno al respirar.
Constelaciones de belleza no bastan
a saturar los mundos que podrían, quizás,
habitarnos dentro: requieren
que esté el otro ahí, levándonos el plomo, dándonos
a ver que no hay llama sin una mano que nos prenda fuego.
Somos calcetines, con agujeros para que se pueda
entrar o salir estando abiertos. 






Sunday, December 22, 2024

Equipaje de mano


 No es muy alta esta tierra,
pero se ve el mar abajo, extenso,
dicen al menos los elevados ojos en su,
aunque amplio, limitado ver: no ven
todo lo que adivinan, incluso
siéndonos hermosamente útiles para vernos
tú y yo, los otros, ese otro
que de mi me arranca e inquiere:
¿dónde mirabas?, cuando me sumergían
desespero y pruebas y soledad y hambres
hacían de mí el nulo equipaje de mano
por el que la culpa tributa o al que la muerte acecha
sin que mano ninguna venga ―no fuera ello
en menoscabo de glorias― a dársele.
Y callas, y sientes que en lo oscuro
algo de casi sabor dulce sube
por el solo oleaje que todo mar trasciende
y dice y hasta aúlla: sal, sal, toda el agua cuenta.


 


(Ríos ancestrales, de Alejandro Escribano)






Friday, December 20, 2024

Casi nada


Por entre multiplicidades
de verde y roca, el río de los años
se arremansa, en arco, en campana,
encalla en piedra que meteoros
de vuelo escaso y paciencia sin fin
liman, o con la que, tal vez, conversan:
te doy el tiempo, o, se acaba.
Nadie podría sin riesgo de ningún tipo
dar un sí absoluto al qué, cómo y por qué
algo es o así aparece: hoy somos
nosotros; mañana, nosotros mismos,
seremos otros. Sucede,
o puede incluso que acontezca,
que este detenido pétreo tiene del bronce voz,
en el aire ancha:  quién sabe, quizá
un oído oiga y encuentre
en el espasmo del dong tiempo
fuera del tiempo, ya no lugar, algo, aun si
casi nada.


 

 


(El Angel de Klee) 

Aufheben

  Hablamos. Decimos, somos seres humanos. Señalamos. Ese hombre, esa mujer, ahí, con nombre habla sangre hueso carne, piensa y siente, n...