Friday, August 29, 2025

No nadea nada


Suponemos que hay algo, esas montañas
ahí, las aguas que nos traen, la cifra inmensa
de chinchetas de luz en alto que dejan
a los ojos verlas, las gentes tantas.
Y sin embargo, alguien muy serio dijo:  ¿podemos
dar por seguro que cuando no miramos
todo continua ahí? Los nuestros, tan resabidos
ojos, hoy ya no miran, ven. La lengua pedante
dice saber, pero es lo propio sólo
del microespecializado traductor al que le suponemos
entender cierto. ¿Pero del saber grande, quién
hace guardia? ¿Quién da y se da sin que,
comercio fuera, reciba a su vez y a cambio?
¿Quién llora por el lloro del ojo ajeno? ―Véase
que de todo amor se habla―. ¿Quién
se pregunta o pregunta el porqué de sollozo tanto?
Hay, porqué hay quien sufre o goza o pierde.
Nunca será nadie colmado. Por eso,
no tiene el deseo fin. Por eso hay siempre hay. 




La curación del ciego, El Greco





Friday, August 22, 2025

Reducción fenomenológica (casi) a pie de calle

 

Anochece, y aun si se ensombrece el mundo,
bien a pesar del mundo iluminado de los fastos,
la claridad se da reposo en los humedales
del sueño. No siempre. A veces, el asta del auriga
que desde toda eternidad te cerca
en esa tu Troya de baldosín, perfora el muro,
o había una brecha en él, pues no fueron
tales murallas hechas para tan expertos hierros,
y las quiebra. Tanto es frágil el corazón
en su interior morada. Se producen en ese instante
estragos, quizás cicatrizados luego, que dejan
señal con boca, donde de vez en cuando
el grito grita, y así, estripa la carne el hierro,
o le espanta, a un yo, que lo haga.
Después, renace el día, y se asemeja todo
al infantil temor de qué la madre desnuda de inmediato
al niño; sólo que ya no está. Retoman con la luz
el pulso los corazones frágiles. Los ojos
acumulan lo que a diario resisten, brillan, incluso,
cuando una mano se tiende, nueva o que en algún momento
fue. Al fin, el yo mínimo y nunca idéntico a si mismo
del que tiembla y anda, vuelve al redil de la paz.

 



Un mundo, Angeleta Santos





Friday, August 15, 2025

Protestatio

 

Déjalo irse, el sedimento corre
con el río, lo enturbia incluso un poco,
pero el agua aclara, y se ensancha
al llegar al mar. Nada ha de detener
lo que sólo con su salida entra
en el misterio de ser:  amor fluye por siempre
y torna vacuos límites y tiempo.

 



Hildegarda de Bingen (Códice de Ruperstberg)




Aufheben

  Hablamos. Decimos, somos seres humanos. Señalamos. Ese hombre, esa mujer, ahí, con nombre habla sangre hueso carne, piensa y siente, n...