Friday, April 25, 2025

Difracción

 

Desde aquí, el recuerdo en el cristal declina.
Se sabe, hay un tiempo para cada cosa;
si es así, ¿ya no queda? Queda algo,
blancos ciegos, cales que se diluyen, ojos
de escarcha, una puerta, pasos
en sobresalto, sentir el espacio inmenso
que se abre con el otro otro mientras lo vacía
el aire o baja o lo envuelve o roza.
Después, todo en el universo cambia, no
por haber enloquecido sus leyes, esas regularidades
de un solo, quizá, singular, sino porque sólo
lo humano de la nada ahíto, tus y yos
ya sin costuras, en lo sin principio ni fundamento
alzado, se reconoce en deseo o vertiginosa
ave que a veces denominamos vida o infinito
o, de modo más discreto, a ras de tierra
en cruda carne viva, amor. Ella
era entonces agua sin desembocadura aún,
sólo que remontó el subsuelo de súbito,
el hambre infatigable de ese manto frío y negro
y sin fin, y mientras caía, el agua volviose
vapor y micra y en los ojos, manchas.
―Dura el llanto poco, contra lo que pensarse pueda― .
Se hizo, amor, carne en ti y en mí, el dolor a tope. 





Sense títol, Joan Ponç 




Monday, April 21, 2025

Gouache sobre papel de estraza

 

Son, éstas, calles chicas, callejas
o hasta pasajes, a menudo subidas que duelen
de ascensión al Reino, entre descensos
en demasía suaves. ¿A qué
recorrerlos al diario uso, ese mover y moverse  
sin reposo habido, el no ver sino sólo
el cambio de uno u otro atril, el ágil auriga
que excita hasta la muerte
al sin deseo equino? Vagamos, letargo
vivo en alveolos de aire. Algo se perdió, no únicamente
esa mano cerca, la piel hecha labio o seno
o pezón donde se aferra amor ―óleo
de mortal deseo que empuja hasta el abismo
al tiempo―, más, se perdió mucho más
en la deriva, se desamortizó lo ciego, embarrancó
la aguja que orientaba andar, tornó humo
el saber de qué había ahí, en cada día
de furor frío, ese dentro, más allá,
detrás, encima o por debajo del no ver el ojo de mirar,
y no lo que cualquiera ve por natura, nada
de cuanto en la sombra iluminada de lo que vive 
habita:  el agua en vuelo, la ubre de piedrecitas y ceras,
los navíos inmensos de lapislázuli olor. 




Enrique Yáñez, Sin título






Sunday, April 13, 2025

Soterráneo


Hubo, se dice, en el primer instante,
una sin medida deflagración
retumbándose de sí misma
―habría además y hay, algo así
como un, casi no siendo, cambio de densidad
en el tan sutil como imponderable abrirse
del espaciotiempo sobre la nada,
un no afecto que sin embargo pesa.
Después, fuese el silencio total,
mas de tan grávido yugo,
que decidióse Dios a embridarlo en fines
con labios de palabra.
Sucede que, los semejantes de hoy, habilitamos
cantidades sin freno de furia y ruido
y desguardo y de pavores y falos,
nada que calle por breve que fuera el tiempo:
hízose uno el silencio con el rastrojo y huyó.
¿Cómo serán oídos los gritos y las lágrimas secadas? 


 


Desconsol, Josep Llimona 



Wednesday, April 9, 2025

Stradivarius

 

Cruzamos. Algo se abre, o se cierra,
un carillón de voces debate
si será principio o fin, el ojo ya no vela
armas, la piel sobre la tuya en balde, goce
del otro a lo más, huido,
el saltimbanqui músculo no se contrae
ni despliega. Ningún agua, de haberla, diera
un sentido a un mar, sólo a un había.
Ocurre, que de todos esos lugares somos
únicamente okupas, salvo
que nos los apropiáramos sin juicio,
arrebatándoselos a Dios, o
que verbo del Verbo fuésemos y tomáramos,
del más sencillo modo, pacifico asiento.  





Salomònica, Josep M. Subirachs




Thursday, April 3, 2025

De entresuelo

 

 ¿Qué es un cuerpo?, un yo, y algo más:
el hogar donde prende amor para que se sientan
piel, cabello, glúteo, la indecente abertura
de la boca, poza de asaetamiento y succión, hueco
del que afloran verbos de voz minúscula
y otros de sentido axial; dice:  tú me diste yo
sólo para el naufragio de quien se sabe en ese océano
inmenso, llama y predio, en que se inflama
de nuevo la vida, la sin orillas agua
ni espacio ni tiempo donde todo nace y muere
y encarnece otra vez, objeto o sujeto
o cósmico saberse o esa pavorosa, no existente,
pero real, absoluta nada.
¿Podría, amor, flotar sobre tan ascuas aguas?
¿Qué vela las hendiría, qué viento?
¿Habría un puerto de partida o llegada
que enarbolara el río de pañuelos que muestra amor
por los que acoge o marchan? 
¿Cuál fuera la razón de ese tan alto
como obsoleto lujo del guía polar si fuera sólo
boya entre centenares millas?
¿No es, amor, el ruedo sin radio ni límite,
tan siempre final como de éste el principio?
Yos dados a serse en los sí mismos otros u otro,
trapecios sobre vacíos o, quién sabe,
algo vibrátil, de nombre vida o conciencia o divino amor. 




Adan y Eva, Albert Durero




Aufheben

  Hablamos. Decimos, somos seres humanos. Señalamos. Ese hombre, esa mujer, ahí, con nombre habla sangre hueso carne, piensa y siente, n...