Estrellas aguas
catedrales
de roca alzadas a las que llamamos montes
nubes en sí mismas siendo de nosotros
ausentes aire que por doquier se pierde bosques
vencidos, respirando aún. Por esos sin límites
lo humano se enciende y sólo
por esa su luz existen aquellos o nos son conocidos.
Nos damos lo que nos es dado a dar,
bello aun si así no lo interpretan los ojos,
fulcro de amor porque lo encauzan
los poros por los que respira el cuerpo. Todo es,
si somos. Más allá, navegamos sin cartas.
Aunque, sin cartas llegaron, los antiguos, al hogar.
de roca alzadas a las que llamamos montes
nubes en sí mismas siendo de nosotros
ausentes aire que por doquier se pierde bosques
vencidos, respirando aún. Por esos sin límites
lo humano se enciende y sólo
por esa su luz existen aquellos o nos son conocidos.
Nos damos lo que nos es dado a dar,
bello aun si así no lo interpretan los ojos,
fulcro de amor porque lo encauzan
los poros por los que respira el cuerpo. Todo es,
si somos. Más allá, navegamos sin cartas.
Aunque, sin cartas llegaron, los antiguos, al hogar.
Maternidad, Joan Miró