¿no fuiste tú, la que se suicidó
en Auschwitz o el Álamo, o
en el frío absoluto de un algoritmo
para la obsolescencia final
de lo que es propiamente humano:
el que vive pobre, el que vive huérfano,
el herido, el marginado, el otro?
El sueño de la razón produce monstruos, Goya