Sunday, December 22, 2024

Equipaje de mano


 No es muy alta esta tierra,
pero se ve el mar abajo, extenso,
dicen al menos los elevados ojos en su,
aunque amplio, limitado ver: no ven
todo lo que adivinan, incluso
siéndonos hermosamente útiles para vernos
tú y yo, los otros, ese otro
que de mi me arranca e inquiere:
¿dónde mirabas?, cuando me sumergían
desespero y pruebas y soledad y hambres
hacían de mí el nulo equipaje de mano
por el que la culpa tributa o al que la muerte acecha
sin que mano ninguna venga ―no fuera ello
en menoscabo de glorias― a dársele.
Y callas, y sientes que en lo oscuro
algo de casi sabor dulce sube
por el solo oleaje que todo mar trasciende
y dice y hasta aúlla: sal, sal, toda el agua cuenta.


 


(Ríos ancestrales, de Alejandro Escribano)






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