Andas. El paisaje
cambia, sin dejar
de ser familiar: lo habitas y te habita.
Mientras, se te vacían los bolsillos;
lo que hubo, se va. Crece
la sombra al fondo, por más que haya luz
todavía: los ojos captan lo que ven,
el resto ciega. Nadie quiere resultar herido.
Y sin embargo hiriose amor, preso
en algún zarzal. Y duele, duele incluso si uno
sabe que navega, amor, latitudes
de ancho infinito para lo sólo humano.
de ser familiar: lo habitas y te habita.
Mientras, se te vacían los bolsillos;
lo que hubo, se va. Crece
la sombra al fondo, por más que haya luz
todavía: los ojos captan lo que ven,
el resto ciega. Nadie quiere resultar herido.
Y sin embargo hiriose amor, preso
en algún zarzal. Y duele, duele incluso si uno
sabe que navega, amor, latitudes
de ancho infinito para lo sólo humano.
Sense títol, Montserrat Gudiol
No comments:
Post a Comment